lunes, 3 de mayo de 2021

Todo lo que un Caballero Elegante debe Saber

Pierre Sériziat, C. 1795, Jacques-Louis David

¿Que son exactamente los mencionados 'Gentleman's Pursuits' del título de este blog?

Sentados ante un café y una laptop de por medio, mi buena amiga Claudia me preguntaba el porqué del título de mi blog, The Gentleman's Pursuits y el porqué de haberlo escrito en inglés y no en español, comentándome que no entendía exactamente qué significaba esto, aun sabiendo su traducción...

 ¿Por qué no en español? - Me miró con una sonrisa.
 Quizás quise dotarle de cierto sentido más amplio en cuanto a los temas que trataría. Fue una pequeña licencia de mi parte para hablar de otras cosas que no fuera solo de vinos y de objetos; es decir, de otros intereses cultos e intangibles, quizás al estilo del ideal de Gentleman decimonónico. Una licencia ambiciosa, sin duda.  respondí, sumiéndome en mis pensamientos...

Aunque es cierto es que el mencionado Gentleman decimonónico ya no existe, es decir, en su  espíritu y ambiciones, víctima del paso del tiempo y sobre todo de la televisión primero, y de las redes sociales y programación en streaming a últimas fechas (las cuales a fuerza de horas de poner la mente en neutral viendo pantallas y posts nos taladran e incrustan, desde niños, modelos a seguir no solo con frecuencia vulgares y superficiales sino además sin ninguna calidad moral en la mayoría de los casos, con sus muy honrosas excepciones), es cierto que hoy en día se puede ser "un caballero" si uno decide serlo, o lo que es lo mismo, se es caballero por elección.

Empero, el ideal del ‘Gentleman-Gentilhomme-Caballero’ es deseable como individuo ya que con su espíritu, conocimiento e idealismo lanza a la humanidad hacía adelante, como todos los espíritus escogidos de los que se ocupa la historia (que no de los hombres mediocres).

Robert de Montesquiou por Paul Troubetskoy

Aunque la palabra ‘Gentleman’ tiene su equivalente en el español como ‘Señor’ (en el sentido de ‘Don José es todo un señor’, ya que la palabra ‘caballero’ denota más la idea de buenos modales en el trato hacia las mujeres - y prójimos - es decir, un sentido de ‘caballerosidad’: ser ‘todo un señor’ incluye también ser caballeroso), el ideal del ‘Gentleman Británico’ y el ‘Gentilhomme Francés’ surge a partir del desarrollo de las sociedades cortesanas europeas a partir del siglo XVII, la cual exigía una cultura de etiqueta, formalidad y trato ‘educado’ como un código de conducta establecido. Este código incluía naturalmente el concepto de los buenos modales (‘manners’, ‘maniera’) en el trato hacia los demás, pero también exigía, para triunfar en estas sociedades, un grado de cosmopolitismo, inteligencia, bien hablar, humor, sensibilidad, valor, honor y carácter. Así mismo esta idea era descendencia directa del ideal del hombre renacentista del siglo XVI; el individualismo y el deseo de hacer y saber de todo. De esta manera, y como afirmaba el Filosofo Dietrich Schwanitz, ‘La formación cultural se fundía con la cultura social’.

¿Pero qué sucede hoy en día? ¿Es cierto que ‘ya no hay caballeros’, como se quejan la mayoría de las mujeres? Tal vez sea cierto que los buenos modales hagan falta en estos días, pero basta también ver los cambios en los programas educativos para darse cuenta que mucho ha cambiado en el alcance y calidad de los intereses que perseguimos, además de que debemos participar de una nueva concepción del papel del hombre en una sociedad más incluyente y diversa. No me gusta decirlo, pero una generación de hombres que vive viendo posts de Instagram y Facebook, videos de YouTube y jugando videojuegos tendrá muy poco tiempo de perseguir otros intereses más elevados.

Le Cercle de la Rue Royale, de Tissot


Podemos contrastar lo anterior con la educación de un Gentleman de antiguos tiempos: esta incluía la adquisición de conocimientos sobre matemáticas (y ciencias en general), filosofía, latín, geografía, literatura, poesía – artes –, historia, arquitectura, pintura, astronomía y leyes, además de política y conocimiento de estado geopolítico del mundo. Y no solo eso, un caballero debía saber también de vestido, comida, práctica de deportes tales como los incluidos en el pentatlón moderno (carrera, tiro, equitación, esgrima y natación, basándose en las habilidades que un oficial del ejército francés debía idealmente poseer), entre otras cosas y conocimientos. ¡Todo esto además de contar con excelentes modales, ser cosmopolita, inteligente, ingenioso, elocuente, sensible, valiente y honorable! Menuda tarea para cualquiera que aspire a ser ‘todo un Señor'. No se debe excluir la idea de un poco elitista de que 'se requiere de tres generaciones para formar un caballero', es decir, que el haber nacido de uno ya conlleva cierta ventaja, pero es poco pretexto cuando el conocimiento, hoy más que nunca, está al alcance de todo el que lo busque, hasta en las mismas redes sociales y programas de streaming que nos alienan. 

El caballero actual, sin embargo debe contar además con un grado aceptable de sensibilidad social, de conciencia ecológica y humanista, y desempeñar un papel diferente en cuanto a su lugar ante el avance de las mujeres en todos los campos, además de ejercer una paternidad más sensible y desde luego responsable, contar con un cuidado aspecto personal a todas las edades (y un cuerpo sano e idealmente ejercitado) y ser todo un profesional... Sobre todo esto la educación de un caballero debe de hacer de este, según las palabras de Henry Peacham, "una persona provechosa y útil para su país".

Lamentablemente la educación actual está en decadencia y se encuentra muy alejada de este propósito de formación de hombres y mujeres de provecho. A veces solo alcanza para ver por los propios intereses y en ocasiones ni para eso; la educación del tipo que menciono arriba parece más un cuestión de suerte que de elección personal... Sin embargo, ya lo escribía Heráclito (540-480 B.C.) hace más de 2500 años: “El contenido del carácter de un hombre es el que él mismo elige. Día tras día, sus decisiones, lo que piensa, y sus acciones son en lo que él mismo se convierte. Su integridad es su destino… es la luz que guía su sendero”.


 ¿Entonces los 'Gentleman's Pursuits' son…?  Claudia me sacaba de mis retruécanos mentales.
 Creo que son todos esos intereses intangibles que uno parte en búsqueda de la verdad, de aquellos placeres de 'fina conmoción intelectual' anunciados por Epicuro; la idea de querer saber de todo y hacer de todo, en el talante de un hombre del renacimiento. Tal vez podríamos englobarlos en el concepto de ‘cultura’ contesté.
 ¿Y para ti, ‘cultura’ es...?

Xavier Hernández-Castañeda
©

martes, 27 de abril de 2021

Narrativa Hipertextual: Lugar 2

Caverna

Estaba sentado en el exterior del sistema de cavernas de un antiguo templo y protegido por una saliente que le hacía inmune al clima circundante. En el exterior el poderoso viento arrastraba enormes bancos de polvo y piedras que golpeaban incesantes contra las paredes de los cobertizos de tela que servían para esconder los accesos a las cavernas, además de las casas de lodo del pueblo de comerciantes de leña de la tribu establecida en las cercanías de las mismas. La tormenta venida de la montaña se había desatado sin aviso, y la arenisca de las tierras bajas giraba y evolucionaba por los aires en una danza desenfrenada y brutal, golpeando las paredes del templo y elevando las miles de hojas de su viejo parque.

Narrativa Hipertextual: Lugar 1

Parque

Un viento ligero, aunque helado, hizo volar las hojas secas en remolinos, y su cabello, también movido bruscamente por el aire, bloqueó su visión. Sin embargo, el rumor de los sauces y los árboles de magnolia, mecidos por el viento, la hizo sentirse más tranquila, si eso era posible. El sol de la tarde inundaba el parque de tonos dorados y varios niños, enfundados en gruesos abrigos, corrían de un lado a otro y daban a comer a los patos bajo la mirada atenta de sus madres, reunidas alrededor de una de las bancas de madera que se encontraban junto al lago artificial. Las risas de los pequeños llenaban el ambiente de jovialidad y ella sintió una punzada de nostalgia por un tiempo que ya no recordaba, pero en el que con seguridad había sido libre. Más allá se encontraba la entrada a las cavernas, y había rumores de que estas en realidad eran parte de un antiguo templo del tiempo de los mayas.

Estudio de Narrativa Hipertextual: Escena 3

Con el rabillo del ojo, a su izquierda, había percibido un movimiento; pero al voltear rápidamente no pudo notar nada distinto dentro de la cueva que no fuera el danzar de la llama dentro de la lampara que provocaba la creación de todo tipo de sombras en las paredes de roca húmeda. Corría un viento frío. Comprendió que su mente le estaba jugando una broma, pero decidió tomarla en serio. < Tengo que hacer las cosas bien > dijo para sus adentros, y se dispuso a hacer algo que venía pensando desde que comenzó su caminata en el parque: antes de hacer nada más, pediría permiso a los espíritus del lugar para poder explorarlo. Aunque no sabía con certeza si los pasos serían los correctos, sabía que si su petición era sincera los espíritus de la antigua caverna lo protegerían. Solo esperaba no provocar su ira creando su propio alux.

Estudio de Narrativa Hipertextual: Escena 2

Después de rodear el antiguo parque en penumbras, siguió caminando, internándose hasta que sólo la lámpara iluminaba su camino. Un intenso olor animal hizo que llevara el machete frente a sí, en caso de toparse con algún felino que hubiera hecho su guarida en aquel templo abandonado. Al dar un giro hacia la izquierda el tétrico ulular del viento se hizo más intenso, haciendo eco en los recovecos obscuros como si se encontrara dentro de una inmensa caverna. A lo largo del pasillo de esa sección se encontraban varias puertas a ambos lados del corredor que conducían a pequeñas estancias que emanaban un intenso olor a humedad y pudo ver la razón por la cual podría llamarse “monasterio” a un lugar así; parecían celdas de un convento de monjas medievales. Varios metros más adelante se topó con un piso de tablones que cubría toda la extensión del corredor. Se detuvo, y agachándose, observó con detenimiento que la madera cubría una oquedad. Con el machete en su mano izquierda hizo presión contra una de las tablas sin que se moviera al principio, pero repentinamente el entarimado cedió y toda la estructura cayó con estruendo en el espacio vacío.

Estudio de Narrativa Hipertextual: Escena 1

Ernesto abrió los ojos tratando de ajustarlos a la obscuridad circundante. Aunque ya no llovía y había luz de luna, la floresta de los altos árboles llenaba de sombras el piso del obscuro parque. No sabía muy bien donde estaba, ni qué hora era, pero una punzada de dolor en su muslo derecho le hizo recordar todo de golpe, haciéndolo sentir un súbito choque de adrenalina. Sentía mucho frío.

Mirando a su alrededor pudo darse cuenta que estaba recostado contra las raíces de una enorme ceiba junto a la corriente de un arroyo, por el sonido del agua al recorrer un lecho de piedras. Notó que estas raíces hacían las veces de protección en tres direcciones excepto al frente, donde se encontraba la entrada de la caverna

jueves, 15 de abril de 2021

Memento Mori: Vanitas

The Danaides, C.1903 John Waterhouse (1849-1917) 

En la mitología griega, las Danaides, las 50 hijas de Dánao, hermano de Egipto, fueron condenadas en el Hades a verter eternamente agua dentro de una vasija agujereada, una empresa por siempre fútil. 

Mientras veía las terribles imágenes del incendio de la catedral de Notre-Dame en París, hace ya más de un año, no pude dejar de preguntarme si había algo en este mundo que verdaderamente fuera inamovible, perenne, intocable.

Al observar aquel icono de la ciudad de París destruirse en tiempo real, justo hace dos años ya, un monumento que data del siglo XI y que sobrevivió innumerables eventos de la historia, incluyendo la revolución francesa, el sitio y posterior ocupación de París por las tropas del Reino de Prusia, y más recientemente dos horrendas Guerras Mundiales en el siglo pasado, incluyendo la ocupación de las tropas Nazis de la capital - un monumento que uno creía que siempre estaría ahí -, el sentimiento era de tristeza, primero, al ver destruirse a esa vieja amiga, pero también de soledad: vimos cómo la historia se desarrollaba frente a nuestros ojos y nuestra propia insignificancia se revelaba. Y hoy, en paradójica similitud, estamos inmersos en una crisis de salud que no parece tener fin cercano. Nada es seguro, nada es sagrado, lo podemos perder todo en unos segundos - In ictu oculi -, y aún así existen personas que se empecinan en vivir una vida superficial, muchas veces inútil, y con su superficialidad también revelando su irresponsabilidad, poniéndonos en riesgo a todos los demás al no seguir las más lógicas y razonables recomendaciones de seguridad de no salir a la calle si no es absolutamente necesario y de utilizar un cubre bocas que evite una mayor propagación del espantoso Covid-19. Somos la sociedad más avanzada de la historia, ¿no es así?


Este sentimiento de zozobra, de futilidad de la existencia, sin embargo, no es nuevo. A nuestra generación (a la mayor parte de la humanidad pretendo decir, no quiero pecar de fatuo ni de insensible), no nos había tocado hasta ahora la mala suerte de vernos inmersos en acontecimientos mundiales que nos afectaran a todos en general, pero sin duda todos tenemos nuestra parte de sufrimiento al vernos ante sucesos que nos chocan emocionalmente en nuestra vida diaria, y ni qué decir de todas aquellas personas que lamentablemente han perdido a  alguna persona cercana o muy querida.

Tal era el sentimiento de vacuidad, de inutilidad de vivir, que los hombres de los siglos posteriores al Renacimiento sentían, a juzgar por el arte que ha llegado hasta nuestros días.

Vanitas Still Life, ca. 1650; Hendrick Adriessen (1607-1655)
Si durante el siglo XVI  el sentimiento era de apertura ante lo que la vida y el pasado podía ofrecer en el desarrollo personal, la expansión de la ciencia y del conocimiento, de extroversión, este pronto se vería reemplazado por sentimientos de inseguridad y miedo ante las crisis que se desarrollaron en esa época posterior, ante el derrumbe de su concepción del mundo.  A este periodo de inestabilidad y de conflicto general que caracterizaría a Europa primero y al mundo entero después (la Guerra de los Treinta Años, la caída del Imperio Español, la inflación rampante causada por la explotación y posterior exportación de los recursos del Nuevo Mundo a Europa y el terrible sufrimiento humano que esto causó) varios historiadores han nombrado como el periodo de la Crisis General, o el de Crisis del Siglo XVII.

"In Ictu Oculi" ('En un abrir y cerrar de ojos'), C.1670, Juan de Valdés Leal
Desde el punto de vista histórico pareciera que solo afectaría al continente europeo, pero debido a la influencia que este ejercía a nivel global, esta crisis llegó hasta los puntos más alejados de su geografía.  En el contexto cultural, ese sentimiento de zozobra se puede palpar en el genero pictórico de Vanitas, a  su vez una categoría particular del género del Bodegón, ambos géneros característicos del periodo histórico del Barroco, que afectó a todas las expresiones del arte. El término en latín Vanitas tienen aquí un significado dual: es tanto vanidad como vacuidad, al mismo tiempo tanto vano como inútil.

"El Sueño del Caballero" (o "Desengaño del Mundo"), C. 1650; Antonio de Pereda
Este genero sombrío y ciertamente moralizante muestra elementos altamente simbólicos que representan la fragilidad de la vida ante la muerte como certeza, es decir, la vacuidad de los objetos, los logros materiales y los logros personales cuando nos volcamos hacia ellos. Desde mi punto de vista es inútil vivir pensando en lo que no tenemos y queremos conseguir, cuando sabemos que en algún momento dejaremos de existir;  sencillamente no disfrutamos lo que tenemos, y cuando alcanzamos aquello que deseábamos, algo más viene a reemplazar ese deseo: el objeto, el logro, cambia; el deseo no. 

De lo único que podemos estar ciertos, sin embargo, lo único que realmente tenemos, es el ahora y lo que podemos tocar con nuestras manos y sentir en este momento. El pasado no existe, tampoco el futuro. Es aquí y ahora: al final la fama, la gloria y las riquezas terrenales de nada nos habrán servido.

"Naturaleza Muerta con Vanitas", C.1663. Pieter Boel.
En estas piezas pictóricas altamente alcanzadas se muestran elementos de riqueza, sabiduría, belleza o ciencia, alturas de una humanidad sujetas al tiempo y la muerte, y entre las influencias simbólicas podemos destacar tres: el pasaje bíblico de Eclesiastés Vanitas vanitatum omnia vanitas, el concepto de Memento Mori, y el de Tempus Fugit. Los tres conceptos, "vanidad de vanidades, todo es vanidad", "recuerda que vas a morir" y "el tiempo vuela", nos remiten a la idea de la relatividad de la existencia del hombre. 

"Soldado Muerto", C.1630, Escuela Napolitana 
Yo no, querido lector, lectora, he deseado agregar pesar a los eventos de nuestros tiempos, más bien he querido mostrar que los símbolos de antaño parecen ser los mismos de ahora; sin embargo hoy, a más de 300 años de distancia y cuando asistimos a catástrofes culturales e históricas como el incendio de la Catedral de Nuestra Señora de París, y de crisis sanitarias y muy probablemente económicas a nivel mundial, podemos usar estas imágenes como recordatorio de nuestra existencia temporal e intentar vivir una vida más plena aún cuando nada parece ser sagrado; sirva este recordatorio para tratar de vivir una vida menos superficial y más enfocada en lo realmente importante, sobre todo cuando hoy, en medio de una pandemia que nos afecta y nos afectará de formas insospechadas, vemos revelarse el verdadero carácter de  las  personas que nos  rodean, paradójicamente, en esta aldea global. 

F. Xavier
©

lunes, 5 de abril de 2021

Porqué uso Sculpt de Microsoft

Como traductor y escritor paso muchas horas frente a la computadora, y realmente no le daba tanta importancia a la ergonomía hasta que comencé a tener dolores en la muñeca, y en ocasiones, en codo y hombro derechos. En la mano izquierda también sentía dolor en la muñeca.

Por ello decidí invertir en ergonomía, finalmente es mi fuente de ingresos: comencé con colocar el monitor y escritorio a una altura correcta (hay varios videos de esto en YouTube), después compré una buena silla ´gamer´ con características ergonómicas (antes sufría dolores de espalda), y por último adquirí un teclado Sculpt de Microsoft y su correspondiente mouse (por sugerencia activa de mi mujer, debo decir). 

Ambos dispositivos tienen un diseño ergonómico que permite que las manos y las muñecas reposen en el escritorio de una forma más natural, y son tan buenos que han resistido el paso del tiempo, ya que fueron presentados hace varios años y no han tenido cambios.

Puedo decir que ha sido una excelente inversión en todo sentido. Sobre adaptarse a la diferente posición, tanto del teclado como el mouse, realmente no es un problema, en un par de días le tomas la medida. Los materiales de estos modelos Sculpt son de buena calidad y se conectan de inmediato (por lo menos a Windows, aunque también funcionan con Mac). 

Así, te recomiendo estimado lector, amable lectora, hacer la inversión en ergonomía sin pensarlo si eres una persona que trabaja tanto como yo en computadora y quieres cuidar tu salud a largo plazo (aunque al principio se sienta algo caro). Sé que me hubiera gustado que alguien me diera este consejo mucho antes. 

Dejo un par de videos para que te enteres más del tema: